dimarts, 12 de juliol de 2016

Cosas de las decepciones

Como votante del PSC de toda la vida, por lo menos hasta las pasadas elecciones, y felipista hasta la médula, ahora cada vez que oigo unas declaraciones suyas me da verdadera pena, ¿dónde estás Felipe?, ¿que han hecho los años contigo?.
La campaña electoral del 82 fue brutal, allí también escuchamos de la oposición el mensaje de "cuidado con elegir a  González, porque dirige a las hordas rojas" y lindezas por el estilo, pero entonces que salíamos de una dictadura de 40 años, seguida por un gobierno de derecha y de centro-derecha, era más o menos lógico, pero ahora en las del 20D que el mismo Felipe mandara un mensaje del miedo sobre Podemos, tildándolos de querer romper España, de hundirla económicamente, etc., y esta semana expusiera la necesidad de que el PSOE facilitara otro gobierno de Rajoy y su PP ya me ha roto un mito definitivamente.
Me lo esperaba de Bono pero nunca de él, ya sé que la edad hace sentar la cabeza, quizás también haya influido el título nobiliario, las condecoraciones, la entrada en la jet o las consejerías de multinacionales, pero ¿quién eres?, ¿te han abducido?......
Devuelveme a mi Felipe, éste de ahora aznarea.

divendres, 25 de març de 2016

Cosas de la información

Me considero una persona informada, me gusta saber qué pasa y sobre casi cualquier tema, pero llega un punto que la información se convierte en otra cosa (siempre desde mi punto de vista), algo retorcido, casi enfermizo.
El ejemplo perfecto lo tenemos cuando ocurre una desgracia como ahora con lo del atentado en Bruselas, me interesa saber quién lo hizo, si le han cogido, por qué lo han hecho, incluso imágenes de cómo ha quedado el lugar u opiniones de los testigos en el lugar de los hechos....pero llega un momento que creo que se pasan, parece una carrera de a ver quién enseña la imágen más truculenta o la que más puede herir los sentimientos del telespectador. ¿De verdad para estar informado hace falta ver a una niña llorando en el aeropuerto rodeada de cascotes llamando a mamá?.
A lo mejor soy demasiado sensible, sí, mi grado de empatía está por las nubes, pero sencillamente a mí me parece que  esa sobreinformación es cuestión de share  y a veces raya (PARA MI) en el malgusto e incluso llega a ser inmoral.
Pero bueno...para gustos los colores.

dimecres, 2 de març de 2016

Cosas de los sofocos

Mi edad actual, los 55, tiene cosas buenas y malas, ¿lo mejor? ....sin duda, que sigo aquí con la cabeza en su sitio y funcionando.
Clasificaría como buenas: que ya he aprendido a pasar, a vivir a mi ritmo y sobre todo a que la opinión de los demás sobre mí me importe nada o menos (o sea, para ser clara, una mierda).
Lo peor, los sofocos, estoy hasta el kiwi de sofocos. Si creeis que la menstruación es un asco, esperad a que se acabe. Igual estoy en medio de una reunión o de una comida y, zas!, la cara se me pone color remolacha y empiezo a sudar como si no hubiera un mañana y lo que no puedo es explicarle a mi interlocutor lo de mis sofocos, o sea  que respiro hondo y espero que no se note mucho (la esperanza es lo último que se pierde).  Y los cambios de humor también son la pera, en un día puedo pasar de llorar con el anuncio del Mimosin a comportarme como una sociópata, una fuente de racionalidad vamos.
Pero bueno, ésto pasará, como todo, aunque de momento me está j......... bastante.
Os dejo que me acaba de dar un sofoco..........me c.... en los estrógenooooos. 
 
 


dilluns, 8 de febrer de 2016

Cosas del punto de vista


Para los que usamos silla de ruedas, la expresión “todo depende del punto de vista”  no sólo tiene un carácter semántico, sino que la podemos interpretar literalmente.  Porque nosotros nos enfrentamos al mundo desde nuestro asiento, o sea más o menos, 1 metro  20 centímetros.

Eso quiere decir que:

  • Normalmente, cuando alguien se dirige a nosotros no le hablamos a la cara (a no ser que miremos al tendido), le hablamos al ombligo. Somos maleducados?  No……… somos discapacitados.  Hablar con el ombligo de otro tiene sus ventajas y sus inconvenientes, por ejemplo  se nos da fatal interpretar el lenguaje gestual, puede ser porque los ombligos tienen poca expresión o igual no le ponemos interés, ves a saber. Por otra parte, puede ser una ventaja, porque tu interlocutor tampoco sabe la cara que estás poniendo. Eso si vas sola, porque si vas con acompañante, la mayoría de veces no hablan contigo, hablan con el que va a tu lado, lo cual fastidia bastante porque es como  si no existieses, como si tuvieras que gritar para que notasen que estás presente “eh, que estoy aquí abajo”.
  • Delante de los mostradores somos como una coronilla que habla y aquí tenemos dos soluciones, o bien  te alejas un poco del mostrador para que te vean y acabas hablando en voz alta y al final te oyen todos menos el que te ha de atender; o bien empiezas a hablar con cuello de grulla, lo cual, creedme no es fácil ni cómodo y a menudo con esa postura (antinatural) es posible que no te entiendan.
  • Si alguna vez, yendo por la calle, no saludamos, no es mala educación (vale, a veces sí... ir en silla no es sinónimo de majete), sencillamente no os hemos visto. No es que vayamos pensando en las musarañas (que a veces también, como todos), es que no solemos ir por la calle cara al sol (perdonad el símil franquista, es sólo un recurso), eso de estirar el cuello lo dejamos para los mostradores. Que si no miramos por donde vamos acabaremos pisando alguna mierda de perro y, disculpad pero no empadurnar las ruedas es más importante que saber quién va o quién viene.
  • En el caso de querer ver un desfile también lo tenemos claro, a no ser que te dejen ponerte en primera fila (y las buenas maneras no son trending topic, a ver si te crees que encima que puedes verlo sentado vas a estar el primero) acabas viendo un río  interminable de culos (y si al menos los culos valiesen la pena, mira…… pero de esos no suele haber) y pies. Después no os extrañe que finalmente desarrollemos una manía persecutoria con los tobillos.

Para que os hagáis una idea, es como si vivieseis en un planeta en el cual la persona más bajita fuese Pau Gasol. Incómodo, no? Pués ahí vivimos nosotros y, de una forma u otra, nos vamos adaptando con paciencia y, en ocasiones, buenas dosis de humor (en mi caso, otros emplean la mala leche). 

dijous, 4 de febrer de 2016

Cosas de la edad

Probablemente con la edad (y aunque ni yo me lo crea, ya he pasado el medio siglo) me he vuelto más intransigente, a veces ya digo cosas como "cuando yo era joven teníamos valores, ésto no pasaba..." y cosas así que también decía mi madre cuando yo  era joven.
 
Lo cierto es que hay situaciones que antes no me importaban y ahora no puedo con ellas, como: 
  • No desconectar el móvil en reuniones, clases, conferencias...a ver, si hasta hace diez años no estábamos perpetuamente localizables y sobrevivimos, ahora también podemos, y si una llamada es vital, siempre te queda el modo vibración.
  • Estar comiendo con alguien que no deja de controlar o responder los mensajes de  whatsApp, sms o comprobar las entradas del facebook, es una forma de ningunear al/los acompañante/s, les demuestra que no son lo bastante interesantes como para dedicarles el tiempo que dura una comlda.
  • Andar por la calle más interesado en tu móvil que en lo que hay alrededor... a ver, no es lógico que yo (con mi silla elèctrica) haya de vigilar no pasarle por encima a nadie (aunque a menudo, he deseado comerme un tobillo), eso se ha de controlar desde las dos bandas, transeunte y usuario de la silla.
  • Comenzar a comer recien puesto el plato en la mesa, sin esperar a que todos los comensales puedan empezar también...parece que tengan prisa no vaya a ser que alguien se lo quite.
Veis? todo basado en conceptos antiguos como la educación, el respeto, las buenas maneras o el protocolo, ya os he dicho antes que tengo una edad que me permite ser anticuada.
Está claro que hemos ganado en tecnología, que el grado de información que podemos obtener es monstruoso,  que nuestras libertades también se han incrementado en este medio siglo...pero ¿ha de ser a costa de nuestros antiguos conceptos?

dilluns, 6 de maig de 2013

Berlín

Una setmaneta a Berlín ha estat suficient per veure que no era la ciutat que m'esperava (sí, pot ser les meves expectatives són massa altes) ni la que m'havien venut.

D'entrada, allà la gent sembla que està de mala gaita sempre, quan vas pel carrer és més difícil trovar un somriure que trovar un lloc de treball a Espanya. Quan hi ha algú amb un carácter simpàtic i obert resulta que és un inmigrant (espanyol).
 
A nivell adaptacions, el sistema de bus un 10, el de metro un 8 i pel que fa a taxis accessibles, per aquest concepte no els ve res, jo al menys no vaig trovar a ningú que sabés de què parlavem. En referència a barreres urbanístiques, si obviem les obres que hi ha per tota la ciutat, no està malament (no és per llençar coets, però..). En cas de voler anar al lavabo (alguns tenim aquesta mania), si estàs en un lloc oficial tipus museus, el parlament, estacions de tren etc., va bé perquè segur que hi ha un, encara que a un país que es suposa tan avançat continuen amb l'absurd costum de creure en els tres sexes, homes, dones i cadires, això sí, primer has de localitzar a algú que t'obri la porta. Si pel  contrari estàs al carrer, també pots trovar-hi, molt poquets i sempre de pagament, això sí, oficials o no tots molt nets. Als restaurants millor aneu descarregats perquè tampoc els hi consta (al menys als alemanys, no ho vaig provar a cap Starbucks).
 
Dels hotels, només us puc parlar del meu (que el venen com adaptat), l'habitació, al quart pis al que arrivabem mitjançant el montacàrregues (per arribar a l'ascensor "normal" hi havia quatre esgraons),  pel que fa a tamany, immensa (allà podien dormir 8 com a mínim), el bany molt gran també amb barres (però més decoratives que altra cosa, perquè si feies força perdien els cargols) i amb una dutxa molt gran però sense banc ni barres ni res (deuen pensar que la cadira que portem enganxada al cul és impermeable i sumergible).
 
Resum: és una ciutat maca, però no figurarà en el meu rànking de llocs als que tornaria.

dilluns, 11 de març de 2013

Cosas de la accesibilidad de ciudades europeas: Londres

Viajar es útil para abrir la mente, para conocer otra gente, otros estilos de vivir y otras formas de ver la vida, y las personas con discapacidad no lo tenemos tan difícil como antes, caro sí………pero posible.
Es importante destacar que yo viajo con silla de ruedas manual, por Girona uso la elèctrica, pero creo que así los problemas se reducen bastante a la hora de ir en avión.
Empiezo por Londres, habrá más.
En cuanto a transporte está bien porque casi todos los autobuses están adaptados (la rampa es eléctrica y problemas de mantenimiento tienen, como todos), y la flota de taxis es bastante amplia (pedidselo al recepcionista del hotel). Lugares de interés turístico, com museos, catedrales, el Parlamento, muy pocos problemas. En urbanismo no están sobrados, yo diría que como aquí, hay aceras  que están muy bien suprimidas, pero hay otras que o bien tienes ayuda, o bien eres muy hábil porque si no.... Los establecimientos privados de uso público o sea bares, restaurantes y tiendas, están peor que aquí, muy pocos lavabos son adaptados y los que  tienen el distintivo de la silla, no están muy bien (quiero decir que el que piense que en ese espacio puede moverse una silla, es que algo s'ha fumao).
De todas maneras yo fui en el 2009, así que igual han cambiado las  cosas, para mejor, espero.